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Fundación Louis Vuitton. París.

Escrito Thu 08 Sep 2016



La Fundación Louis Vuitton es un museo de arte y centro cultural situado en el “Bois de Bologne”, el segundo parque más grande de Paris, patrocinado por LVMH ( Moët Hennessy-Louis Vuitton S.A.). Encargado al famoso arquitecto Frank Ghery que ya en su día rompió esquemas a muchos españoles construyendo el Museo Guggenheim de Bilbao.

En esta ocasión, por la ubicación del proyecto Ghery se sentía con la obligación de realizar una estructura que se mezclara con el entorno, y así lo hizo creando un pabellón de cristal. Ghery tiene un don para conectar la forma con la función de los museos, pues no sólo es arte lo que se exhibe en su interior, sino que desde su exterior va expresando su intención. Logra dar la forma a sus proyectos por medio de un prolongado proceso de diseño,materializando sus ideas con la elaboración de maquetas esquemáticas, la superposición de volúmenes y el uso de recursos digitales. En esta ocasión se inspiró en dos metáforas: una marina y la otra derivada de los glaciares polares. El resultado: una imagen poética, “Un barco varado en París”, tal y como tituló el periódico El País.

Frank Ghery lo vive y expresa así: “ Soy arquitecto, así que no pretendo hacer escultura. Los límites entre la arquitectura y la escultura en el mundo se han vuelto muy claros. Así que no quiero discutir con nadie acerca de qué es qué. Al final, la belleza está en el ojo del espectador”.


No puedo omitir que para muchos espectadores no deja de ser un alarde arquitectónico y que un grupo de parisinos protestaron para que el edificio se detuviera y se demoliera, pues dañaba el entorno del bosque. Fueron 13 años de polémica. El caso fue ganado por la Fundación LV después de muchos rodeos legales y multas pagadas. La construcción se inició en 2008 y concluyó en 2014, año de su inauguración.

La verdad es que su magnitud sobrecoge y uno interioriza perfectamente sus dimensiones viendo una foto aérea donde se ve todo el parque y la ciudad con la Tour Eiffel al fondo. Dejaré abierta la polémica de si compite con ella, si se pretende “trasladar” el centro de Paris, o la atención…La suerte del Bois de Bologne es que son 35 km de senderos, y hay que caminarlos para, entre la hojarasca y castaños de indias, encontrar la Fundación que en sí posee otra magia. Sus cristales reflejarán un aspecto diferente, ya que las sombras y las nubes del entorno crearán una apariencia distinta cada vez que se le visite.

Esta característica me recuerda, cuando vivía en Londres al edificio “The Shard” de Renzo Piano, sin embargo en mi opinión, la FLV tiene más lógica, su forma y ubicación tienen más coherencia, logra integrarse con el ambiente, y por su estructura semiabierta, desde sus terrazas y huecos a modo de ventanas, se puede ver al unísono los jardines que lo rodean y la ciudad dual: la histórica y la contemporánea.


Conocí el “Iceberg” bañado en colores, ofreciendo un efecto de caleidoscopio, ya que actualmente lo viste la intervención del artista Daniel Buren: “El observatorio de la luz”, así lo define el artista en la entrevista realizada para el catálogo de la Fundación con el deseo de expresar su estrategia, poner en marcha un diálogo con la arquitectura que trata de ser lo más cercano posible, proponiendo un juego de colores en la original estructura erigida por Ghery, utilizando transparencias, espejos y jugando con sus reflejos. Estos efectos eran ya inherentes al edificio pero los pudo exaltar los13.500 m2 de superficie, compuestos por 3600 paneles de vidrio, teniendo en cuenta sus curvaturas y que Ghery las diseñó como doce irónicas velas. Buren ha dispuesto los filtros de color en un patrón de cuadros, insertando con seis espacios con rayas, alternativamente de blanco y negro, de acuerdo con lo que él llama su “ herramienta visual”, estrictamente definido desde los años 60.

Se han utilizado trece colores ( de rojo oscuro a azul celeste, desde amarillo dorado al verde, del salmón al naranja, el azul verdoso al rosa, del rojo al verde oscuro y del color turquesa y naranja al rojo ), seleccionando los disponibles en la paleta del fabricante, una restricción aceptada por el artista que aceptó como un hecho, de acuerdo con la filosofía y estética se su “Hinc et nunc”.

Los techos de vidrio de dos caras presentan dos variaciones de un color común, una clara y otra oscura. De este modo Daniel Buren desarrolla un efecto caleidoscópico, evidenciando de este así “ el caos controlado” y la afinidad que tiene con la arquitectura de Frank Gehry, mencionado también en la entrevista para el catálogo. Por lo tanto, tal como introduje anteriormente, el color invade de arriba a abajo, de lado a lado y desde el interior al exterior, infiltrado se desliza y se extiende, ofreciendo al visitante una inmersión única que se renueva constantemente. En constante cambio, en función de la hora del día, el clima y las estaciones del año, estos reflejos y proyecciones de luz se funden con la arquitectura, que abarca los principios sobre las dinámicas de las curvas y contracurvas mediante la activación de los colores. Como regla general los colores al norte son claros y al sur oscuros y su organización fue casi arbitraria.

El efecto de las rayas, utilizado por Buren, específicamente para la Fundación, se refuerza y a su vez puede contradecirse con el blanco de la red, pero siendo perpendiculares al suelo,multiplican su poder hasta diez veces. 


El origen de esta intervención viene del encargo que realizó Suzanne Pagé, directora artística de la FLV. Se trataba de imaginar un trabajo que creara un camino para llegar a la Fundación desde la estación de metro “Sablons”. Fueron necesarios dos años de trabajo para definir detalladamente algo que pudiera satisfacer a todos, tanto a nivel técnico como estético. Así fue, excepto el arquitecto de la junta de revisión de gobierno, sus razones, no tocar el Bois de Boulogne.

El trabajo colorido de Buren responde a un comentario que le hizo Frank Ghery durante su visita a la Fundación, le dijo que el edificio era demasiado blanco, puro, carente de vida y le preguntó si podía imaginar un proyecto con banderas o banderines entre las velas transparentes que cubren el edificio y terrazas, pero no Buren no quedó muy convencido, por el contexto. Sin embargo pensó en un proyecto que trabajara las enormes transparencias de las velas de vidrio. Tres meses antes de la apertura de la Fundación, Buren se lo envió a Ghery, respondiéndole que era una maravilla, pero que prefería que se inaugurara la Fundación, antes de ejecutar el proyecto para que el público tomara posesión de la arquitectura, se concienciara y después intervenirla.

Yo no conocí las velas monocromas, ya entré directamente en el juego del color y la luz de la Fundación. La luz del día es el componente principal cuando visitas las Fundación. Cuando el cielo es azul, el poder de la luz es amarillo, cuando el cielo está gris, todos los filtros de color se ven con claridad y no cambian de color. Cuando hay nubes, con un filtro también se puede acentuar su contorno. Si diré que uno ha de ir disponiendo de tiempo para vivir este lugar y apreciar estos cambios que la luz del día te regala, y eso que hemos hablado solamente del continente, no del contenido.


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